Todo en el centro

El Cascanueces

Entre sueños, madera y colores: El Cascanueces y Alebrisueños tomaron el Esperanza Iris ✨🎭
El Teatro de la Ciudad Esperanza Iris se transformó esta temporada en un territorio donde los sueños no duermen y la imaginación manda 🌙🎨. En él convivieron dos universos que, aunque distintos, dialogan entre sí: la tradición de El Cascanueces y la fantasía contemporánea de Alebrisueños.
En El Cascanueces, la música de Tchaikovsky vuelve a marcar el paso de una historia que ya es ritual decembrino 🎼❄️. El crujir de la madera del muñeco, los copos de nieve danzando y los colores del Reino de los Dulces se reflejan en el escenario del Esperanza Iris, que parece hecho a la medida de este clásico 🩰✨. Cada función es una postal viva: tutús, luces doradas y una orquesta que envuelve al público en un viaje nostálgico, casi infantil, donde el tiempo se suspendió por un par de horas ⏳💫.
A unos pasos de ese mundo ordenado surge Alebrisueños, que irrumpe como un estallido de color y movimiento 🌈🔥. Inspirado en la tradición artesanal mexicana de los alebrijes, el espectáculo mezcla danza, teatro y música para contar historias que nacen del subconsciente 🎶🪵. Aquí no hay reglas fijas: los cuerpos se transforman, las criaturas imaginarias cobran vida 🐉🦄. Es un recordatorio de que soñar también es un acto creativo y profundamente mexicano 🇲🇽💭.
Así, entre puntas de ballet y figuras fantásticas, el público salió con la sensación de haber recorrido dos formas de soñar: una que viene de Europa y otra que brota del imaginario popular mexicano 🌍❤️. En el Esperanza Iris, los sueños no compiten; se acompañan, se mezclan y, al final, aplauden juntos 👏✨… Sí, aquí en el mero centro de la CDMX 🏛️
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